El poder de la Y

Hasta ahora, todos conocemos el recientemente publicado Informe sobre la visión de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que evaluó el estado de la visión deficiente en todo el mundo. El informe confirmó que más de dos mil millones de personas presentan una visión deficiente; muchas de estas deficiencias se pueden prevenir o siguen sin ser tratadas. Mejorar el estado actual de la visión, como cualquier otro problema importante a nivel mundial, requerirá múltiples soluciones.

Para ser más efectivos, creo que debemos adoptar un abordaje ascendente y descendente.

Con frecuencia, el cambio sostenible requiere de este tipo de método. En la actualidad, diferentes ciudades en muchas partes del mundo están llevando a cabo iniciativas para influenciar las políticas globales antes de que esos cambios lleguen a niveles federales. Alrededor del mundo, los jóvenes están liderando, desde cero, importantes iniciativas, desde la reforma de salud hasta el cambio climático. De hecho, un grupo de jóvenes conocidos como Young Shapers of Albania, parte del Global Shapers Hub, Hub, del Foro Económico Mundial, están concientizando sobre la necesidad de buena visión en los niños, llegando a más de 15,000 niños, sus docentes y familias para garantizar que todos los niños tengan acceso a la corrección y a la protección de la visión.

Estos tipos de iniciativas comunitarias están cambiando las mentalidades de los gobiernos en todas partes.

A través de nuestro trabajo en el Vision Impact Institute, se ha hecho evidente que abogar por una buena visión significa que debemos combinar los esfuerzos que provienen de los niveles más altos del gobierno y los de aquellos que trabajan más cerca del problema.

La visión deficiente no es un asunto aislado.

En un artículo reciente de Devex Imran Khan de Sightsavers enfatizó este punto con mucha claridad al afirmar “Hay una falta de conciencia ya que un niño incapaz de ver en el aula no es solo un asunto de salud, sino también es un problema educativo”.

Tiene sentido, entonces, que algunas de las soluciones reales surjan desde las personas que trabajan más cerca con aquellos afectados por una visión deficiente en todas las edades, personas como:

PADRES Y EDUCADORES: Las personas más cercanas a los niños son generalmente las primeras en darse cuenta de que un niño está teniendo dificultades para ver. Estas personas pueden apoyar a sus propios hijos y a otros al asegurarse de que los niños tengan voz y que se les brinde, posteriormente, un examen ocular y antejos, si fuese necesario.

EMPRESARIOS LÍDERES: Como la pérdida de productividad está estrechamente vinculada a la visión deficiente, los dueños de negocios y empresas tienen interés en evaluar la visión de sus empleados. Si una empresa brinda exámenes de detección en el lugar de trabajo para los empleados o planes de salud para la visión en sus paquetes para el cuidado de la salud, las soluciones existen en todos los niveles.

PROFESIONALES DEL CUIDADO DE LA SALUD: Al trabajar en conjunto para el beneficio integral de las personas, tanto los profesionales médicos como los de la atención de la visión, deberían ser los protectores más importantes de los pacientes. Al reconocer que los beneficios de un examen ocular van más allá de la corrección de la visión, estos proveedores de cuidados tienen la responsabilidad de apoyarse entre ellos y a sus pacientes para lograr el mejor resultado posible.

Mientras avanzamos de manera colectiva hacia la erradicación de la visión deficiente, un abordaje unificado creará el impulso necesario. Quizás, priorizar la buena visión en nuestro mundo requiera buscar en los lugares menos pensados para identificar a aquellos que ya son voces líderes para el cambio.

Continuamos representando a los miles de millones de personas que todavía necesitan la corrección de la visión y tengan por seguro de que no actuamos solos. Colectivamente, avanzamos hacia nuestro objetivo común. Generar un cambio requiere y siempre ha requerido, que utilicemos el poder de la Y.

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