Somos todos defensores

El mes pasado, mi vida cambió por completo con la llegada de mi primer nieto. Este pequeño niño vino al mundo sin atención: llevado rápidamente por los médicos y enfermeras que asistían todas sus necesidades y garantizaban que tuviera un perfecto inicio de vida. Momentos posteriores a su nacimiento, experimentó numerosas evaluaciones físicas, que incluían una evaluación de los ojos.

Solo 15 breves años antes de ese momento, su padre recibía su primer par de anteojos. Cuando tenía siete años, mi hijo experimentaba dolores de cabeza, mareos por movimiento y vértigo, que no tenían relación con ningún tipo de enfermedad. Numerosas visitas al médico y pruebas habían demostrado que era un niño perfectamente saludable, pero que padecía un problema inédito. Fui un padre que hizo “todo lo correcto” para sus hijos: ellos se sentían amados, nutridos y protegidos, y recibieron atención médica y dental de calidad.

Apenas recibí un certificado de buena salud de mi hijo por parte del pediatra, comencé mi profesión en la industria de la visión, y se me presentó el reto de volver a pensar en su atención médica general. De hecho, mi hijo era uno de los millones de niños de las escuelas de Estados Unidos que se hacía exámenes de la vista con el pediatra y en la escuela. Obtuvo resultados perfectos en cada evaluación.

Pero cuando me enteré de que un examen escolar no era suficiente, que no controlaba el bienestar de los ojos de mi hijo y generalmente se centraba solo en la agudeza visual, lo llevé al oculista para realizarle otros exámenes. Un simple astigmatismo era el culpable, y una prescripción aun más simple que corrigió su visión y protegió sus ojos contra el daño de los rayos UV y del sol fue la respuesta. Dejó de tener dolores de cabeza, mareo por movimiento y vértigo.

En Vision Impact Institute (VII) nos dedicamos a crear conciencia sobre la importancia de tener una buena visión. . En Estados Unidos, defendemos activamente los exámenes oculares para los niños que ingresan por primera vez a la escuela. Las investigaciones sugieren que millones de niños que se hacen exámenes todos los años nunca obtienen la atención de seguimiento que necesitan. De acuerdo con la American Optometric Association, hasta el 61 % que obtiene un resultado erróneo en la prueba nunca va al oculista para obtener otro diagnóstico o para la corrección. En realidad, los estudios muestran también que incluso dos meses luego de que un examen de la vista escolar diera un resultado erróneo, el 50 % de los padres no sabían que sus hijos habían obtenido un resultado erróneo. Podemos, y debemos, hacer algo mejor.

A nivel mundial, uno de cada tres niños tiene problemas en la vista que podrían corregirse con un simple par de anteojos. En Estados Unidos, esa cifra es uno de cada cuatro , lo que significa que aproximadamente 12.1 millones de niños de Estados Unidos necesitan corregir su visión para ser más productivos . Una visión no corregida puede llevar a un bajo rendimiento escolar, a problemas de salud física a largo plazo tales como pérdida de la visión y a un desarrollo social y emocional deficiente.

Al inicio de este mes, nos centramos en los defensores de la visión de los niños: padres, maestros y oculistas. De manera independiente, y como grupo, estas personas pueden causar un gran impacto cuando se trata de garantizar que los niños vean bien. Los maestros a menudo son los primeros que notan que un niño tiene dificultades para ver en el salón, y los padres pueden advertir un problema de la visión en su casa. Cuando el niño ingresa a la escuela, la relación colectiva es incluso más importante, especialmente cuando un maestro sospecha de un problema, se lo comunica a un padre y el padre solicita una cita para llevar a su hijo al oculista.

Como padre, aprendí que era el mayor defensor de mi hijo. En realidad, un examen ocular llevó a tres exámenes oculares, porque mis tres hijos fueron al oculista ese año. Aprendí que el solo hecho de que yo tuviera una visión perfecta siendo adulto no garantizaba que mis hijos la tuvieran. Tuve que dar el primer paso por mis hijos y por su futuro.

En VII, somos portavoces de la visión. Únase a nosotros para levantar la voz por la causa de la visión de nuestros hijos hoy y para los años venideros.

 

Categories

Archive

RSS