Desafíos comunes generan esfuerzos de concientización y promoción en Europa y África

El mes pasado, destacamos las oportunidades y los desafíos de nuestra labor en América. Este mes, me reuní con Eva Lazuka-Nicoulaud, directora a cargo de las regiones de Europa y África, para brindarles un pantallazo sobre nuestras iniciativas de promoción en esta amplia región mientras trabajamos para priorizar una buena visión.

¿Cuántos países, idiomas y personas hay en la región? ¿Cuál es el mayor problema de visión?

En conjunto, Europa y África comprenden 135 países, 2,7 mil millones de personas, que representan el 37 % de la población mundial, y 2000 idiomas oficiales y hablados.

En cuanto a los países de África, el problema de visión evitable más grande es el defecto de refracción no corregido (URE). La necesidad insatisfecha es enorme, especialmente en los niños de edad escolar en áreas con atención insuficiente. Varios estudios informan que hasta el 100 % de los niños nunca se realizó un examen ocular o incluso un examen de detección de problemas oculares, lo que da como resultado una muy baja tasa de corrección de la visión.

En Europa occidental, el URE en los niños de edad escolar también es un gran problema. Una campaña reciente de concientización y detección en Francia reveló que 1 de cada 5 niños vive con visión deficiente debido a la falta de corrección adecuada. Las cifras del URE seguirán siendo más alarmantes debido a que la miopía está alcanzando proporciones epidémicas. Sin intervención, alcanzará el 56 % en Europa occidental para 2050; pero también se acelerará en África, especialmente en África del Norte y Oriente Medio, debido a la urbanización y factores ambientales.

Al ser tantos los países y las culturas que comprenden esta región, ¿cuáles son las similitudes y diferencias de una región a otra?

En ambas regiones, la causa principal de la agudeza visual deficiente es el URE, que puede afectar a las personas desde la infancia hasta la vejez. La aceleración de la miopía, la aparición temprana y creciente prevalencia en niños de edad escolar a escala mundial, es otro aspecto en común.

Sin embargo, únicamente en África, la población es joven y el 60 % vive con menos de $2 por día. La conciencia, el acceso y la asequibilidad son aspectos fundamentales. En Europa, a medida que la población envejece, la prevalencia de visión no corregida está en aumento y ejerce presión sobre los presupuestos de atención médica.

Si bien África y Europa enfrentan desafíos económicos y legislativos muy diversos en torno a la atención de la visión, la necesidad de corrección y protección de la visión sigue siendo primordial.

¿Cómo establece prioridades?

En línea con la estrategia mundial del Vision Impact Institute, me centro a nivel regional en los temas y países en los que la intervención es viable. La receptividad y el compromiso de las partes interesadas locales son las claves para el éxito. Somos más fuertes cuando trabajamos juntos para lograr un cambio.

¿Hay estudios de investigación clave que haya identificado que empoderen su labor o que creen una base para el trabajo de promoción que está haciendo en Europa y África?

Es importante destacar que toda mi labor comienza con la promoción basada en la evidencia. Uno de nuestros pilares estratégicos es la visión de los niños, porque sabemos que tiene un impacto en su futuro y en el desarrollo socio-económico de nuestras sociedades. Trabajando desde esa perspectiva, cada estudio científico que brinde evidencia sobre la magnitud del problema en un país (la prevalencia del URE) o conocimientos sobre el impacto positivo de la corrección y protección de la visión en niños (estudio de impacto) es extremadamente valioso.

En cuanto a la miopía, suelo consultar el estudio de Holden et al. que demuestra que 1 de cada 2 personas tendrá miopía en 2050 y la evaluación publicada recientemente sobre los costos relacionados con la miopía no corregida. Asimismo, cuento con los informes sobre visión y seguridad vial de organizaciones internacionales líderes.

¿Qué tema de investigación ayudaría a generar el mayor cambio en la región?

Debemos seguir completando la investigación sobre la visión de los niños cada vez que identifiquemos una necesidad. Eso lo estamos haciendo con la ayuda de socios locales y expertos en investigación. A medida que hacemos hincapié en la magnitud del problema y en los beneficios de la corrección y protección de la visión en los niños, podemos contribuir a generar un cambio. Esta investigación es la base de nuestros planes de trabajo con las autoridades locales para construir un mejor futuro socio-económico en toda la región.

¿Qué es lo que le da más orgullo de toda la región?

Estoy muy orgullosa de una iniciativa keniana llamada Macho Bora Elimu Bora (una mejor visión para una mejor educación), que comenzó como un programa de detección escolar en el condado de Nakuru en 2018, con socios de Essilor. Por primera vez, se incluyó este programa en el Plan de Trabajo Anual para 2019-2020 del Ministerio de Salud. El proyecto incorpora exámenes de detección realizados por docentes capacitados, exámenes de refracción realizados por optometristas calificados y exámenes oculares integrales para las personas derivadas a clínicas de ojos para más estudios. Los anteojos se envían a las escuelas, y el pago se realiza a través de M-Pesa, un servicio financiero que se utiliza con teléfonos móviles.

En línea con nuestra misión, esta iniciativa genera conciencia entre las comunidades (niños, padres, docentes) en áreas con atención insuficiente y crea acceso a servicios de atención ocular, al mismo tiempo que ahorra costos de traslado a los centros de salud ocular, ya que las intervenciones ocurren en las escuelas.

Junto con nuestros socios, estamos construyendo un enfoque en forma conjunta con las autoridades y las partes interesadas del sector privado, público y social. Considero que estas iniciativas colectivas pueden cambiar el ecosistema y panorama legislativo, lo que ayudará a garantizar exámenes de detección ocular de calidad constantes para 12 millones de niños de edad escolar en Kenia. Este simple cambio puede no solo modificar el estado de la salud ocular, sino, en última instancia, acelerar el desarrollo sostenible del país.

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